VAMOS, DIGO YO...

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El otro día hablaba con un amigo sobre una noticia que apenas había pasado apercibida en los medios. Era un dato de la UE que publicaba una agencia: España es el país con más bares de Europa, y con menos librerías de esa misma Europa, y aquí entran países como Rumanía, Bulgaria, etc… Y discutíamos (es un decir) sobre cómo interpretar tales datos. Mi visión – experiencia – personal, le decía, es que nuestro nivel cultural es acusadamente menor que el de hace tres o cuatro, o incluso cinco, décadas.

 Solo hay que ver los lectores de Marca y cía., los de As, u Hola, o…Los seguidores de los espacios deportivos o de papel couché, los de programas televisivos basura, y/o los que siguen las noticias sociales, políticas, económicas, culturales, o el índice de lectura de libros en este país, o el índice de comprensión lectora de nuestros estudiantes (Informe Pisa), o los que se apuntan a formación, información, opinión o adquisición de conocimientos. El porcentaje diferencial es abismal, brutal de brutos…

            Hay muchos parámetros indicadores de esto, pero uno de tantos, le preguntaba, es el siguiente: ¿cuántos clubes, asociaciones, del Real Madrid, Barcelona, taurinos, o de fans de… (ponga el nombre del/la parásito que quiera) hay?.. En casi todos los pueblos. ¿Y cuántos de lectura, formativos, informativos o de opinión?.. Cero. En ninguno, prácticamente… Es la vulgar aplicación de una simple escala de valores. Y es lo que da esta mata borde.

 Un parroquiano representante de la clase media de esta sociedad, argüía cargado de santas razones en un foro peluqueril, que solo daban ganas de ver los deportes en la tele y en los periódicos, porque lo demás era un verdadero asco de políticos corruptos, mangantes, cuentistas y trileros, sin darse cuenta el infeliz que era exacta y justamente al revés, al contrario. Que si la política de este país es un asco y está en manos de sinvergüenzas, cuentistas y mangantes, es porque la gente, el personal, solo se ocupa de los deportes… Del pan y circo que nos echan en los cebaderos intelectuales y en los pesebres morales.

            Y le recordaba la de veces que hemos intentado formar un centro, un foro, de formación de opinión, una asociación que influyese en la toma de decisiones de los políticos más próximos; un círculo de orientación ciudadana, un algo… por apenas lo que cuesta una cerveza, y eso mismo, nada. Pero nada de nada. Es la diferencia, la distancia, de otras sociedades con la nuestra. La que da de ser el primer país europeo en bares, y el último en librerías, como vergonzoso ejemplo.

            Y me viene a la cabeza una vieja tira de Mafalda, si bien que ésta aplicada al mundo, a nuestro planeta Tierra en su totalidad. Y le preguntaba Miguelito, “¿te parece que en otros mundos pueda haber seres inteligentes”… “Yo creo que sí, que es muy posible”, le contestaba la pequeña filósofa… “Pero, según los sabios, parece que eses seres no habitan ninguno de los planetas cercanos al nuestro”, contraatacaba Migue… “Si son inteligentes, como dices, claro que no”, sentenciaba la niña sabia de Quino.

            Hay dos clases de personas. Las que esperan que los demás cambien lo que haya que cambiar, y las que intentan cambiarlas juntas. No creo que sea muy difícil adivinar en este país, en esta sociedad, en este pueblo, los que son abrumadora mayoría… Vamos, digo yo, me parece a mí… Solo hay que saber contar, aunque sea con los dedos…